Cenar en el restaurante más caro del mundo sin saberlo
Reservaron para cuatro, pagaron por adelantado más de mil euros por persona y descubrieron al final dónde estaban.
Cada noche de vacaciones en Ibiza iban a un restaurante distinto, hasta que alguien encontró uno con show incluido. Auron llamó para reservar, le dijeron que justo tenían cuatro huecos y que había que pagar por adelantado. Cuando le dijeron el precio, colgó diciendo que volvería a llamar: eran más de mil euros por persona. Sus acompañantes insistieron en invitar, y reservaron.
Les exigieron puntualidad como si fueran a un campamento. En la entrada les dieron un té y una galleta de jengibre, que a una de las comensales le sentó tan mal que fue a vomitar. Luego llegó lo que más le costó a Auron, que sufre mucho la vergüenza ajena: una recepcionista que parecía un anuncio, un cristal que se volvía transparente y mostraba a unos cuarenta cocineros saludando, y un ascensor que era una simulación con pantalla.
Después, una mesa con los nombres proyectados, una ensalada que bajaba del techo con cuerdas, sillas con ruedas que los camareros giraban hacia un restaurante japonés montado en otra sala, gafas de realidad virtual, una sala forrada de croma y una bajada al infierno. Había sesenta personas trabajando para ocho comensales.
Fue su manager quien le escribió: «estás en el restaurante más caro del mundo». Lo buscaron en Google y salía el primero. No lo sabían. Auron lo resume así: no es solo una cena, es un espectáculo.
Escúchala en el vídeo original
Esta historia la cuenta AuronPlay en «HABLANDO DE MIS VACACIONES», del canal Auron. Empieza en el minuto 10:10.
▶ Ver en YouTube desde 10:10