Nueva York en zapatillas de casa
Un pasaporte caducado, un interrogatorio y un charco nada más aterrizar, con las únicas zapatillas del viaje.
Tres días antes de viajar, Ibai ni siquiera sabía si iría a Nueva York. Tenía el pasaporte caducado y el DNI a punto de hacerlo, y pasó doce o trece horas un martes haciendo trámites para poder volar. Un día que, dice, no desea a nadie.
Se le ocurrió ir al aeropuerto en zapatillas de casa, porque total, ocho horas de vuelo. En inmigración le preguntaron a qué se dedicaba, y él, nervioso, soltó que era algo así como el streamer más grande de España. Le pidieron ver sus redes. Le enseñó su Twitter y le dejaron pasar.
Al recoger la maleta descubrió que no había metido otras zapatillas y que, nada más salir, había pisado un charco. En la salida, un hombre ecuatoriano que decía ser taxista les ofreció llevarlos al hotel. Su primo iba sentado en un sitio donde seguramente no se podía ir, y el trayecto, corto, les costó unos 150 dólares. En el hotel lo esperaba una clase francesa de cuarenta y cinco estudiantes. Su primo fue al Zara más cercano a comprarle unas zapatillas. En Nueva York hay Zara.
Al bajar, en los primeros tres minutos le ofrecieron marihuana, cocaína, entradas para el club de la comedia y una visita al striptease. Él solo respondía «gracias» con la mano. A su alrededor, un hombre cantaba en el paso de cebra, otro derrapaba con una moto y, entre todo eso, pasaba un chaval leyendo un libro. Ibai sintió que allí podía hacer cualquier cosa y nadie se sorprendería.
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Esta historia la cuenta Ibai en «Anécdotas de Nueva York», del canal Ibai. Empieza en el minuto 00:57.
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