El taxista coreano que iba a 170 por hora
Sin cinturón, con la ventanilla bajada, un partido de béisbol en el GPS y la sensación de que no llegaban vivos.
En Corea, Ibai se movía en taxi. Cuenta que a veces los taxistas se niegan a llevar a occidentales, y que a él ya le pasó con uno que bajó la ventanilla, vio que no era coreano y le hizo un gesto de «no». Pero un día uno sí paró.
El conductor no llevaba el cinturón puesto, iba con la ventanilla bajada y escupía por ella de vez en cuando, además de sacarse mocos con total tranquilidad. Tenía un partido de béisbol coreano en una pantalla junto al GPS. El GPS no paraba de pitar por dos motivos: iban pasados de velocidad y el conductor no llevaba cinturón. Iban a 170 kilómetros por hora.
Ibai miraba por la ventana, con un compañero detrás, pensando si iban a morir. Adelantaban a todo el mundo, el resto de coches pitaba, y al taxista le daba exactamente igual. Cuando llegaron, un compañero tenía una foto del velocímetro. Ibai cuenta que con eso le dieron ganas de besar la cultura coreana.
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Esta historia la cuenta Ibai en «ANÉCDOTAS DE COREA», del canal Ibai. Empieza en el minuto 00:32.
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