Las bromas del departamento de San Clemente
Unas vacaciones entre nueve amigos que acabaron con mayonesa en las zapatillas y la policía en la puerta.
Momo llegó a San Clemente con ganas de descansar, tras quince días de trabajo agotadores. Pero eran nueve amigos en dos departamentos, y uno de ellos, Manolo, tenía la costumbre de despertarlo cada mañana con besos y de ponerles apodos a todos. A eso se sumaba que cada noche aparecía un grupo de chicas que traía bebida pero nunca comida.
Cuando otro amigo, el Gordo, empezó a tirarle pedos en la cara por la mañana, Momo avisó de que a él no se le hacen bromas. Planeó una «metralleta de bromas»: primero llenó de mayonesa tres pares de zapatillas del Gordo, a las ocho de la noche, para que no tuvieran tiempo de secarse. Luego vinieron otras de peor gusto.
La noche final empezó cuando las chicas llegaron otra vez gritando y avisando de que iban a fumar. Momo recordó que al lado vivía el jefe de calle, hijo de un comisario, y que él se hacía cargo del alquiler. Cuando una de ellas le dijo algo a un amigo, Momo se levantó, les pagó a todas veinte pesos por cabeza y las echó de casa. Antes había agarrado la botella de vodka con naranja que traían, le había echado champú y la había devuelto a la mesa: una de las chicas la probó y escupió.
Todavía quedaba lo mejor. Afuera, las chicas seguían gritando, así que Momo llamó al 911 y contó que había una pelea y un descontrol total en esa calle. Llegaron patrulleros y cuatriciclos justo a la cuadra del jefe de calle. Se llevaron a los que no tenían DNI. Momo y Juancito lo vieron todo desde dentro, riéndose. (En la vida real, llamar a emergencias en falso es una mala idea.)
Escúchala en el vídeo original
Esta historia la cuenta Momo en «ANECDOTA: Eché a las flacas del departamento y se las lleva la policía», del canal Momo. Empieza en el minuto 28:00.
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