Juan Alpaca: la noche del zoológico
Un amigo con un trago imposible, una caminata de cincuenta cuadras y un apodo que ya no se le quita.
Juan, el amigo de Momo, ya tenía un historial de apodos: Juan Lagarto, Juan Apio, Juan Planta. El que le quedó para siempre nació en una fiesta de egresados de La Plata, con Momo y otro amigo, a los diecisiete o dieciocho años. Antes de entrar se habían tomado un fernet cada uno, y con la entrada daban una consumición. Juan pidió un trago a su manera: medio vaso de vodka y medio de tequila.
No tardó en pasarle factura. Lo buscaron por el boliche hasta encontrarlo en la calle, hecho un desastre. Llamaron a una ambulancia porque sospechaban que había tomado algo más, pero el sanitario concluyó que solo estaba muy borracho y les echó la bronca por hacerle perder el tiempo.
Lo difícil vino después: ningún taxi paraba. Nadie quería subir a un chico en ese estado. Empezaron a caminar. Pasando por el zoológico, Juan se agarró de la reja y empezó a imitar a una alpaca a gritos. Momo, harto, terminó por perder la paciencia con él.
Al final consiguieron un taxi. Juan vomitó durante el trayecto, aunque el taxista aceptó llevarlos hasta casa, donde Momo y su amigo lo dejaron en la cama. Al día siguiente, la familia no estaba contenta. Su padre, muy estructurado, lo castigó dos meses sin salir. Y su abuela, a quien llamaban «el robot» por cómo hablaba, pasó a vigilarlo.
Escúchala en el vídeo original
Esta historia la cuenta Momo en «Juan ALPACA - Anécdota | MomoLaDinastia», del canal Momo. Empieza en el minuto 06:59.
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